06/09/2016

Conoce los beneficios de las conservas

Las conservas son un auténtico aliado en nuestro día a día. Son productos saludables, muy fáciles de consumir y recomendados para una dieta sana y equilibrada. Solemos comer mejillones, berberechos o sardinillas mientras hacemos el vermut, pero las conservas son todo un mundo por descubrir en la cocina: nos regalan auténticas experiencias gastronómicas y destacan, entre otros motivos, porque mantienen intactas las propiedades nutricionales del producto. ¿Quieres conocer el conjunto de beneficios de estos productos? ¡Toma nota!

  • Las conservas mantienen las propiedades nutricionales:

Los productos enlatados mantienen las cualidades nutricionales de los alimentos frescos. El proceso de esterilización por el que pasan, a altas temperaturas, no supone ningún cambio ni modificación de las propiedades del producto fresco. Las proteínas, los lípidos o los glúcidos de los alimentos se mantienen intactos al proceso de cocción, tal y como señala el Centro de Información de la Conserva Enlatada (CICE). La propia institución asegura que, durante la elaboración de las conservas, la misma “cocción permite mantener todas las propiedades del alimento fresco sin necesidad de aditivos”.

  • Alimentos saludables: 

Las conservas de pescado y marisco son sanas y nutritivas. Por este motivo su consumo es ideal para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, ya que tienen un alto contenido en vitaminas, proteínas, ácidos grasos saludables (Omega-3) y un bajo valor en grasas trans. El pescado azul, como el atún, la sardina, el bonito o la caballa son alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, proteínas, hierro y calcio. El aceite que se añade al producto fresco durante la elaboración de la conserva hace que aumente el nivel de ácido Omega-3. Y, por su parte, las conservas de marisco, como los berberechos o las almejas, además, son una fuente muy importante de hierro y proteínas.

  • Producto esencial en cada lata:

El producto de cada lata se utiliza todo. Es muy útil. Por esto, el precio de cada lata es exacto por la porción que contiene. Por esto es un producto altamente provechoso. Una de las recomendaciones es escoger, en el momento de la compra, el tamaño de la lata en función de las raciones que se prepararan. De esta forma no se malgastará el producto.

  • Larga fecha de conservación: 

Es un tipo de producto que tiene una larga fecha de conservación que, normalmente, oscila entre los 2 y los 5 años. En la lata se indica realmente la fecha de consumo preferente, y no la fecha de caducidad. Esto es: el momento hasta el que el producto se mantiene en las condiciones óptimas. Una vez se pasa esta fecha, la conserva puede perder sabor, textura o color, pero no resulta peligrosa para la salud. De hecho, hay algunas especies como las almejas, las navajas o las sardinas que “mejoran” con los años.

  • Producto sostenible y de fácil almacenamiento:

Las conservas son fáciles de almacenar y no comportan importantes problemas de espacio. Su conservación es eficiente y económica. Concretamente, las conservas de pescado y marisco no necesitan refrigeración ni congelación. El hecho de poderse mantener a temperatura ambiente supone un ahorro de energía y un bajo impacto climático. En cambio, las anchoas o boquerones son semi-conservas y, por este motivo se deben mantener en refrigeración.

Foto: Espinaler